La sobreestimulación en bebés y niños pequeños

¿Qué es la sobreestimulación?

 

La sobreestimulación ocurre cuando los niños experimentan más ruido, actividad, excitación o estímulos sensoriales de los que pueden tolerar cómodamente.

 

Por ejemplo, un recién nacido puede ponerse irritable después de haber pasado de brazo en brazo en una reunión con mucha gente. Un niño en edad preescolar podría sufrir una crisis emocional después de una emocionante fiesta de cumpleaños. Un niño en edad escolar puede sentirse agotado y malhumorado tras un día completo de clases, actividades extraescolares y actividades vespertinas.

 

Cuando los niños se sobreestimulan, a menudo necesitan un tiempo de tranquilidad y un entorno calmado y familiar que les ayude a recuperarse.

 

Signos de sobreestimulación

 

Bebés

 

Un bebé sobreestimulado puede:

-parecer inquieto, molesto o cansado
-girar la cabeza hacia otro lado
-mover los brazos y las piernas de forma brusca
-apretar los puños o dar patadas
-llorar más de lo habitual, especialmente si ha estado abrumado durante un tiempo

 

 

Niños pequeños y preescolares

 

Los niños pequeños que están sobreestimulados pueden:

 

-volverse irritables, emotivos o excesivamente cansados
-llorar o hacer rabietas
-tener dificultades para explicar cómo se sienten
-tirarse al suelo
-negarse a realizar tareas sencillas, como vestirse o abrocharse el cinturón de seguridad
-decir que no quieren seguir realizando una actividad

 

 

Niños en edad escolar

 

Los niños mayores pueden:

 

-parecer irritables o agotados
-volverse más torpes de lo habitual
-necesitar atención o consuelo adicionales
-perder el interés rápidamente
-volverse selectivos con la comida
-resistirse a ayudar con las tareas domésticas o escolares
-pedir más ayuda de la que suelen pedir

 

Con el tiempo, comenzará a reconocer las señales particulares de su hijo que indican que se está sintiendo abrumado.

 

 

Encontrar un equilibrio entre la actividad y los momentos de tranquilidad

 

Durante los primeros años, el cerebro de los niños crece y se desarrolla con gran rapidez. Las nuevas experiencias contribuyen a establecer conexiones importantes, ya que los niños aprenden a través de la vista, el oído, el tacto, el gusto, el olfato y el juego.

 

Si bien los niños se benefician de actividades divertidas y estimulantes, también necesitan momentos de descanso. Los momentos de tranquilidad en entornos familiares les ayudan a sentirse seguros, calmados y protegidos.

El juego independiente y la exploración tranquila también son importantes. Estos momentos ayudan a los niños a aprender a entretenerse por sí mismos, a reconocer cuándo necesitan un descanso y a descubrir formas de calmar su propio cuerpo y sus emociones.

 

 

Cómo ayudar a los bebés con la sobreestimulación

 

Si tu bebé parece abrumado:

– Háblale con suavidad y calma.
– Si es posible, llévalo a un lugar más tranquilo y con poca luz.
– Colócalo en un cochecito o portabebés para que se sienta más cómodo.
– Intenta envolver al recién nacido para reducir las sensaciones excesivas.
– Mantén a tu bebé cerca mientras realizas tus actividades diarias con tranquilidad.

Unas simples palabras de consuelo, como «Estás a salvo. Estoy aquí», también pueden ser muy reconfortantes.

 

 

Ayudar a los niños pequeños y preescolares a calmarse

 

Cuando los niños pequeños están sobreestimulados:

 

-mantenga usted la calma; su hijo se guía por su ejemplo
-reduzca el ruido y la actividad a su alrededor
-diríjase a una habitación tranquila o a un espacio de calma
-ayúdele a poner nombre a sus sentimientos, por ejemplo:

-«Veo que todo parece un poco ajetreado en este momento».
-«Hoy hay mucha gente aquí, y eso resulta abrumador».

-pruebe con actividades relajantes, como leer, abrazarse, cantar suavemente o jugar de forma tranquila
-conceda tiempo para hacer pausas si su hijo dice que ha terminado o que está molesto
-adapte el entorno si ciertas situaciones suelen abrumarlo

 

El tiempo frente a las pantallas también puede contribuir a la sobreestimulación, incluso si los niños parecen relajados mientras utilizan los dispositivos. Limitar el uso de pantallas y apagar los dispositivos al menos una hora antes de irse a dormir puede resultar de ayuda.

 

 

Encontrar la cantidad adecuada de estimulación

 

Cada niño es diferente. Algunos niños prosperan en entornos ajetreados, mientras que otros se abruman con mayor facilidad.

 

Presta atención al temperamento de tu hijo y a sus señales. Por lo general, lo ideal es una rutina equilibrada que incluya tanto actividades estimulantes como momentos de tranquilidad.

Para los niños más pequeños, es importante contar con un tiempo diario de juego tranquilo. Para los niños en edad escolar, unas pocas actividades extracurriculares significativas pueden ser maravillosas; sin embargo, tener demasiadas actividades programadas puede dejarles poco tiempo para relajarse y recargar energías.