Bebé Velcro: una bendición y una maldición
Levanta la mano si tienes un bebé Velcro: un pequeño nivel diez de apego que no te deja ni a sol ni a sombra. Sientes que no puedes hacer nada por tu cuenta sin tener público; ni siquiera ir al baño en paz. Aunque a veces se siente bonito ser tan necesario, también puede ser agotador cuando solo quieres hacer cosas pendientes o tener cinco minutos para respirar.
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Los bebés Velcro no están tratando de manipularte ni de hacerte la vida más difícil; no hay nada malo ni con ellos ni contigo. Los bebés buscan cercanía porque les ayuda a sentirse seguros, especialmente entre los 6 y 9 meses, cuando empiezan a notar más a las personas y su entorno. Los expertos coinciden en que este comportamiento “Velcro” es en realidad una señal de un apego sano y seguro, algo esencial para el desarrollo infantil. Aun así, eso no significa que sea fácil, y contar con apoyo y estrategias puede marcar la diferencia.
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En lugar de intentar reducir el contacto, inclínate hacia él. Aprovecha este tiempo para bajar el ritmo, descansar y reconectar, incluso si algunas tareas quedan pendientes o las hace alguien más. Cuando los padres se detienen, muchas veces se dan cuenta de que primero ellos estaban apurados o abrumados. Dejar que el bebé “llore hasta cansarse” no satisface su necesidad de conexión; responder a esa necesidad es lo que construye un apego seguro.
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Crea una rutina
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Los bebés prosperan con la conexión, pero también con saber qué esperar. Una rutina predecible que equilibre el tiempo juntos con separaciones cortas puede ayudar a que tu hijo se sienta más seguro. Cuando los bebés saben qué viene después, suele disminuir la ansiedad.
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Da pasos pequeños
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Al introducir separaciones, ve despacio. Las pausas graduales y manejables ayudan a tu hijo a aprender que está bien estar separado porque siempre regresas. Empieza poco a poco: aléjate 30 segundos, luego un minuto, y aumenta desde ahí.
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Usa comunicación clara y cumple lo que dices
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Puede ser tentador irte a escondidas, pero despedirte ayuda a que tu bebé se sienta más seguro y confíe en que volverás. Aunque las despedidas puedan traer algunas lágrimas, son menos angustiantes que que un padre desaparezca de repente.
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Hablar sobre tus sentimientos, incluso si tu hijo no lo entiende del todo, también ayuda. Por ejemplo, puedes explicar que te sientes abrumada, qué va a pasar después y cuándo regresarás. A medida que tu hijo crece, esto puede incluir descansos cortos y planificados. Lo más importante es cumplir lo que prometes, ya que eso construye confianza y apego seguro.
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Prioriza el autocuidado
Tus necesidades también importan. El autocuidado puede ser sencillo: unos minutos extra en la ducha, descansar durante la siesta o moverte con tu bebé. Incluso pequeños momentos ayudan. Buscar apoyo de un profesional de la salud mental también puede brindar herramientas para manejar el estrés y desarrollar estrategias saludables.
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Recuerda: es una etapa, no para siempre
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Criar a un bebé Velcro es difícil, especialmente cuando estás en medio de ello. Pero esta fase no dura para siempre. El comportamiento demandante es una parte normal del desarrollo y una señal de un vínculo fuerte y seguro. Pide apoyo, date gracia y recuerda: la infancia, como la crianza, tiene sus temporadas.
