Construir relaciones positivas con tu hijo de 3 a 5 años

 

Por qué son importantes las relaciones positivas

 

A esta edad, tu relación con tu hijo es, verdaderamente, el fundamento de todo lo demás. Cuando los niños se sienten amados, seguros y atendidos, tienen más confianza para explorar el mundo que los rodea. Y esa exploración es la forma en que aprenden: a pensar, a comunicarse, a gestionar sus emociones y a desarrollar habilidades sociales.

 

Cómo se manifiesta la conexión a esta edad

 

Los niños en edad preescolar están experimentando un rápido crecimiento en confianza, lenguaje e independencia. Probablemente notarás que tus conversaciones se vuelven más largas (y mucho más interesantes). Esta es tu oportunidad para escuchar de verdad; al hacerlo, tu hijo aprende que sus pensamientos y sentimientos son importantes.

 

También escucharás muchas preguntas del tipo «¿por qué?», «¿qué?» y «¿cómo?». Puede parecer interminable, pero es a través de esas preguntas como tu hijo le encuentra sentido al mundo. Tomarse el tiempo para responder —incluso cuando preguntan lo mismo una y otra vez— fomenta la confianza y la curiosidad.

 

En el plano emocional, los niños de esta edad están empezando a identificar y comprender sentimientos como la alegría, la tristeza o el enojo. También comienzan a darse cuenta de cómo se sienten los demás. Por eso, es posible que los veas pedir disculpas, mostrar entusiasmo o intentar consolar a alguien. Estas habilidades tempranas constituyen los cimientos para construir relaciones sólidas en el futuro.

 

A medida que tu hijo crece, tu relación con él también evolucionará. Su personalidad, sus intereses y sus emociones influirán en la forma en que se conectan. Habrá altibajos; eso es normal. Lo más importante es mantener la constancia y estar presente para que tu hijo siga sintiéndose seguro y amado.

 

 

Formas sencillas de construir una conexión sólida

 

-Mantente presente

Dedícale tu atención a tu hijo, incluso en los momentos más breves. Jueguen a algo rápido, siéntate junto a él mientras construye algo o únete a la actividad que ya esté realizando. Esto le demuestra que disfrutas de su compañía.

 

-Sintoniza con sus sentimientos

Si tu hijo está molesto o frustrado, ayúdale a ponerle palabras a lo que siente: «Veo que estás frustrado. ¿Quieres que te ayude?». Esto le ayuda a aprender, con el tiempo, a gestionar sus emociones.

 

-Escucha de verdad

Haz una pausa en lo que estés haciendo, mantén el contacto visual y responde. Incluso frases cortas como «¿En serio?» o «¿Y qué pasó después?» le hacen saber a tu hijo que estás prestando atención.

 

-Fomenta su curiosidad

No tienes que tener todas las respuestas. Si te pregunta algo sobre lo que no estás seguro, búsquenlo juntos o consulten un libro. Esto convierte sus preguntas en momentos de aprendizaje compartido.

 

-Mantén abierta la comunicación

Cuando surjan temas difíciles, ofrece explicaciones sencillas y honestas. Esto ayuda a que tu hijo se sienta seguro para acudir a ti ante cualquier situación.

 

-Jueguen juntos

Los juegos sencillos —como «Veo, veo», los juegos de pelota o los juegos de mesa— enseñan habilidades importantes, tales como respetar los turnos y cooperar, todo ello mientras fortalecen su vínculo.

 

-Lean con regularidad

Leer juntos crea conexión, estimula la imaginación y ayuda a tu hijo a comprender el mundo desde nuevas perspectivas.

 

-Haz que los momentos cotidianos cuenten

Las comidas en familia, realizar las tareas del hogar juntos o simplemente conversar sobre cómo les ha ido el día pueden marcar una gran diferencia. Incluso las rutinas más pequeñas ayudan a que tu hijo sienta que pertenece al grupo y que es una parte importante de la familia.

 

A fin de cuentas, no se trata de hacerlo todo a la perfección. Se trata de estar presente, de mostrarse disponible y de hacerle saber a tu hijo que es importante para ti; una y otra vez.